6 may 2009

Sobrevive (by Jacobo Belbo)

Silencio…

Nada se escucha ahí fuera, pero aún resuenan en mi cabeza sus molestos gruñidos. Un sonido que jamás podré olvidar… ni yo, ni ninguno de los que estamos aquí.

Escondidos, obligados a abandonar todo lo que nos pertenecía y conocíamos. Y somos afortunados… Al menos estamos vivos.

Cuando sobrevino la plaga todos decidimos... Aquellos que se negaron a abandonar la ciudad y pensaron que podrían esconderse en ella, sobreviviendo del saqueo, se equivocaron y no tardaron muchos días en caer en las manos de las criaturas.

Pienso en la muerte que tuvieron, en como fueron sus últimos segundos, como de largos pueden hacerse esos instantes en que indefenso y con una mezcla de terror y dolor, deseas que sobrevenga la muerte, mientras monstruos que antes eran tus vecinos, familiares, desgarran tu carne con sus dientes y uñas. No hay nada que me aterrorice más que pensar en ese momento… pero eso no me ocurrirá a mí.

Parece que fue hace una eternidad cuando tenía que preocuparme de aprobar mis exámenes… que iba a comer esa noche… maldita sea, campero de pollo o serranito.
Se me escapa una risa histérica… Y observo a mi alrededor inquieto.

La poca luz que entra por las grietas del techo, me deja ver el rostro de Damián. Sumido en sus pensamientos, mientras desliza entre sus dedos una bolita de plástico color blanco. Tuvimos suerte de encontrar ese sitio, una vieja casa en ruinas. Perdida en el campo. Con un húmedo sótano que ahora nos sirve de refugio.

Escucho unos pasos y sombras oscurecen aún más la habitación, mi corazón pega un vuelco y me aferro al palo puntiagudo que sostengo entre mis manos…

POM POM!!Ya estamos de vuelta abrid rápido!!

Cuando aun no he reaccionado una sombra se mueve rápidamente hacia la entrada desde una esquina de la habitación, es Alberto, que abre la trampilla. Por ella entran apresurados Silvia y Juan.

Mala suerte… No hemos podido traer nada, explica Juan sin apenas aliento.
No sé porqué no me extraña…deja escapar Damián entre dientes.

Tienes algo que decir! replica Juan furioso.

Damián entonces intimidado por el corpulento Juan, agacha la cabeza y maldice para sus adentros.

El mundo puede irse a la mierda y algunas cosas siguen igual. Pobre Damián antes de la plaga ya era una persona triste y temerosa. No le importa para nada la destrucción total o la extinción de la especie, era un perdedor y pase lo que pase, lo seguirá siendo.

Otra vez silencio….

Hace ya 3 días que no comemos nada. El hambre se hace insoportable, y somos conscientes de que hay que hacer algo. Sabíamos que llegaría este momento, que se nos acabarían las provisiones, que no podíamos permanecer ocultos bajo tierra para siempre.

Observo a Alberto, que ronda por la habitación buscando por el suelo. En la mano sostiene ya 4 palos del mismo tamaño. Recoge uno último que parte por la mitad.
Y comprendo lo que va a proponer, todos lo comprendemos.

Tienes razón… Alguien tiene que volver a la ciudad a por comida.




*To be continued, esperen a la encuesta y voten.

1 comentario:

Titö MonKey dijo...

plaf plaf plaf!uno de mis géneros favoritos.